Carta Agradecimiento de Montserrat Ortega

Me dirijo a todo ese ejército de mi hijo para agradecer todas esas palabras de afecto y cariño que nos han llegado durante estas semanas; pero, sobre todo, lo hago para dar las gracias por escuchar y entender a Albert. 

Soy probablemente una de las personas más afortunadas del mundo. He tenido la suerte de ser madre de tres hijos y el pequeño Albert me fue dando, a lo largo de su vida, lección tras lección.

 Ya desde bien pequeño fue un niño inquieto y con mucha personalidad pero, ¿qué puedo contaros al respecto que no sepáis ya? Solo quisiera compartir con vosotros unas frases de Albert que a mí me cambiaron para siempre.

Cuando tuvo su segundo cáncer tuvimos una conversación en la que nos explicó, a María y a mí, el porqué de su decisión. Durante aquella conversación nos relató como había investigado, hablado con personas afectadas como él  y encontrado oncólogos que ofrecían otros tratamientos diferentes a los convencionales. Solo nos pedía que creyésemos en él  y decía:

 “No tengáis miedo, el miedo paraliza y no te deja reaccionar ni pensar”

 “Yo no he descubierto nada, las respuestas están ahí, solo hay que ser constante y buscarlas”

 “La muerte al fin y al cabo solo es parte de la vida”

Gracias a todas esas personas anónimas que han llorado conmigo la muerte de mi hijo, a todos los que habéis estado a mi lado en su despedida y a los que habéis ayudado incondicionalmente en su proyecto sin pedir nada a cambio. 

Gracias a la familia Espargaró que le acogió como uno más de su familia haciendo de sus últimos días un recuerdo feliz.

Gracias también a las instituciones del deporte: el balonmano Granollers y la Federación Española de Balonmano

Gracias a otras instituciones: la Universidad Ramón Llull y el  ayuntamiento de Gerona. 

Gracias a todos los medios de comunicación; radio, televisión, diarios... gracias por explicar al mundo la historia de una persona normal y corriente.

Y sobre todo gracias a la doctora que escuchó a Albert;  tú, Georgia, comprendiste con una sola visita de Albert lo que él llevaba años intentando que entendiesen los demás médicos. Nunca lo consiguió a pesar de haber discutido con los oncólogos una y otra vez. Él nunca pretendió menospreciar ni restar credibilidad a la medicina tradicional, solo quería que le tuviesen en cuenta, que dejaran de lado un segundo el ”protocolo” establecido y escuchasen a la persona. Gracias por escuchar y entender su mensaje de vida y por llorar por él, eso es lo que me demuestra que finalmente lo consiguió también. No dejes de escuchar y llorar por tus pacientes, eso es lo que nos hace personas y eso es lo que te hace grande como doctora y como persona. Y sonríe porque tú fuiste una parte importante de su paz en los últimos momentos.

Solo me queda pediros que seáis felices como lo ha sido Albert. Ése es su gran mensaje: la vida es maravillosa, no dejes de absorber ni un solo instante de ella.

Yo seguiré tal y como le prometí, acabando su proyecto, lanzándolo en su web  “Vivir a contracorriente” y espero poder acabarlo como él quería. Es complicado pero, como diría Albert: “sonríe, no te rindas, sé constante y lo conseguirás”.

Avanzaros también que pronto podréis escuchar su canción, ojalá os guste tanto como a mí. Su proceso me trae muchos y buenos recuerdos de Albert.

 Espero que os guste porque esa canción es en esencia  Albert.